La sardina es un pilar económico y ecológico para Galicia y Portugal. Su colapso en 2018 puso en riesgo miles de empleos y la viabilidad de la flota cerquera. Gracias a un plan plurianual conjunto y medidas científicas rigurosas, la biomasa se recuperó más de un 200% entre 2015 y 2025. Hoy es un referente de gestión pesquera sostenible en aguas occidentales.
¿Por qué la sardina estuvo al borde del colapso en 2018?
Entre 2007 y 2015, la población de sardina atlántica cayó más del 70%. El bajo reclutamiento juvenil se prolongó por nueve años consecutivos. El ICES advirtió: era urgente cerrar la pesquería. España y Portugal rechazaron esa opción. Optaron por una alternativa técnica y política: un plan de gestión transfronterizo basado en datos reales.
El papel del ICES y la toma de decisiones políticas
El Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES) emitió un advice técnico vinculante. Pero la decisión final correspondió a los Estados miembros. Su rechazo al cierre no fue improvisado. Se sustentó en proyecciones de impacto socioeconómico y en la capacidad de monitoreo compartido.
¿Cómo se logró la recuperación en menos de una década?
La clave fue la coordinación entre Galicia y Portugal desde 2012, reforzada en 2018. El plan integró límites temporales, espaciales y cuantitativos. No se aplicó una sola medida: se combinaron herramientas de gestión adaptativa.
Medidas clave del plan plurianual
- Cierre estacional: pesca dirigida limitada a seis meses al año.
- Zonas de protección: vedas en áreas críticas para juveniles.
- Topes diarios: control riguroso de desembarques por barco.
- Flota autorizada: reducción del número de embarcaciones con licencia.
- Monitoreo conjunto Iberas: campañas científicas binacionales para estimar reclutamiento.
¿Qué papel jugó la ciencia en la toma de decisiones?
El estudio de la Comisión de Pesca del Parlamento Europeo (PECH) destaca que la recuperación no fue casual. Fue impulsada por datos generados por el Instituto de Investigacións Mariñas (IIM-CSIC) y centros portugueses. La colaboración Iberas permitió ajustar las cuotas con base en la abundancia real de juveniles, no en extrapolaciones.
La importancia de la cooperación institucional
Sin alineación entre administraciones, ciencia y sector, el plan habría fracasado. La Comisión Europea respaldó el enfoque con fondos del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP). Los pescadores participaron en mesas técnicas desde 2019.
¿Cuál es el impacto económico y legal actual de la recuperación?
La sardina genera más de 120 millones de euros anuales en Galicia y Portugal. Su certificación MSC en 2023 reforzó su acceso a mercados premium. Legalmente, el caso sentó un precedente: demostró que los planes plurianuales pueden superar los límites de la gestión nacional y cumplir con el Reglamento (UE) 1380/2013 sobre la Política Pesquera Común (PPC).
Datos Clave
- La biomasa de sardina atlántica se recuperó un 215% entre 2015 y 2025.
- El plan de gestión incluyó 4 tipos de restricciones: temporales, espaciales, cuantitativas y de flota.
- El proyecto Iberas ha generado 17 informes científicos binacionales desde 2018.
- Más del 92% de los desembarques de sardina en Galicia provienen de la ría de Arousa.
- La certificación MSC cubre el 100% de la pesca cerquera regulada bajo el plan plurianual.
El caso de la sardina no es solo una historia de recuperación biológica. Es un modelo de gobernanza pesquera que integra ciencia, economía y participación. Su réplica está siendo evaluada en otras pesquerías del Atlántico Nordeste, como la caballa y el jurel. La sostenibilidad no depende de una sola medida. Depende de la coherencia entre lo que dicen los datos y lo que hacen las políticas.
