El 28 de abril de 2025, un cero eléctrico afectó a millones de personas en España y Portugal. Durante horas, ciudades como Barcelona quedaron a oscuras. Un año después, no hay un responsable identificado. Tres informes oficiales —del Gobierno español, de Entso-E y de la CNMC— coinciden en su diagnóstico: el fallo fue multifactorial, no puntual. La red eléctrica europea mostró fragilidades ante una cascada de fallos técnicos y de coordinación. Este evento sigue siendo una advertencia crítica para la transición energética.
¿Por qué no se ha identificado un culpable del apagón?
Ningún informe señala a un único actor responsable. El Ministerio para la Transición Ecológica calificó el suceso como fruto de múltiples fallos simultáneos: sobretensión, oscilaciones de frecuencia y desconexiones rápidas de centrales. No hubo un fallo de hardware aislado ni una decisión humana errónea única.
La complejidad del sistema eléctrico moderno
Hoy, la red no depende solo de centrales térmicas o nucleares. Integra energías renovables variables, interconexiones transfronterizas y sistemas de control digitalizados. Esa heterogeneidad dificulta la atribución de responsabilidades legales o técnicas.
¿Qué reveló el informe de Entso-E sobre el apagón?
El informe final de la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad, publicado en marzo de 2026, calificó el evento como el mayor cero eléctrico de las últimas dos décadas. Destacó que no fue un fallo aislado, sino una cadena de reacciones en cadena.
Factores clave identificados por Entso-E
- Oscilaciones de frecuencia fuera de los márgenes de seguridad.
- Pérdida de estabilidad en la tensión eléctrica en nodos críticos de la Península Ibérica.
- Desconexiones automáticas de parques eólicos y solares ante fluctuaciones, agravando el déficit de generación.
- Falta de sincronización en las respuestas de los sistemas de protección entre España y Portugal.
¿Qué dice el marco regulatorio actual sobre la responsabilidad?
La CNMC publicó su informe once meses después del evento. Su alcance fue consultivo, no sancionador. Confirmó que existían las herramientas normativas y regulatorias para prevenir el apagón. Pero también subrayó que su aplicación fue deficiente en tiempo real.
Brechas legales y operativas
- No existe un protocolo vinculante de coordinación transfronteriza obligatorio para eventos de emergencia.
- Las normas de seguridad del sistema eléctrico no exigen pruebas de resistencia a escenarios de múltiples fallos simultáneos.
- La responsabilidad compartida entre operadores, reguladores y gestores de red diluye la rendición de cuentas.
¿Cuál es el impacto económico real del apagón?
El cero eléctrico causó pérdidas estimadas en más de 420 millones de euros en España y Portugal. El sector industrial fue el más afectado: fábricas detuvieron líneas de producción; centros logísticos perdieron refrigeración; hospitales activaron grupos electrógenos con costos adicionales. Además, el incidente retrasó la aprobación de dos proyectos de interconexión eléctrica clave con Francia.
Datos Clave
- El apagón duró entre 22 y 47 minutos según la región.
- Afectó a más de 23 millones de personas en la Península Ibérica.
- Fue el primer cero eléctrico transfronterizo en la historia del mercado ibérico.
- Ningún informe recomienda sanciones, pero sí 17 medidas técnicas y regulatorias urgentes.
- La transición energética acelera la exposición a este tipo de riesgos sistémicos.
¿Qué cambios regulatorios se están impulsando tras el apagón?
El Gobierno español ha propuesto una reforma del Real Decreto 1955/2000, que regula el sector eléctrico. Entre sus ejes: obligatoriedad de simulaciones anuales de cascada de fallos, estandarización de protocolos de desconexión de renovables y creación de un Centro Ibérico de Coordinación de Emergencias Eléctricas con competencias vinculantes. La Unión Europea evalúa incluir estos criterios en la próxima revisión de la Directiva de Seguridad del Sistema Eléctrico.
