Telefónica registró pérdidas netas atribuidas de 411 millones de euros en el primer trimestre de 2026. Este resultado negativo no refleja una debilidad operativa, sino el impacto contable de su repliegue estratégico en Latinoamérica. Las operaciones continuadas generaron 386 millones de euros de beneficio, mientras que las desinversiones en Chile, Colombia y México provocaron 798 millones de euros en pérdidas por operaciones discontinuadas.
¿Por qué Telefónica reporta pérdidas si sus negocios mejoran?
Las cuentas del primer trimestre de 2026 muestran una paradoja aparente: crecimiento operativo y resultados netos negativos. La clave está en la contabilidad de las operaciones discontinuadas, que incluyen minusvalías derivadas de la venta de activos en Chile y Colombia, y la salida de México en abril.
Estas desinversiones generaron pérdidas contables extraordinarias, no operativas. El grupo mantiene una evolución positiva en ingresos y rentabilidad de sus negocios activos. Eso explica por qué el beneficio neto ajustado de operaciones continuadas alcanzó los 482 millones de euros.
El efecto del cambio de perímetro
Cada venta de filial altera el perímetro contable del grupo. Esto implica reajustes en ingresos consolidados, amortizaciones y valor razonable de activos. En el primer trimestre, el cambio de perímetro afectó especialmente a los resultados de Telefónica Chile, Telefónica Colombia y Telefónica México, cuyas minusvalías se reconocieron íntegramente en el ejercicio.
¿Qué impacto económico tiene el repliegue en Latinoamérica?
El plan de desinversión en Hispanoamérica tiene un doble efecto económico: reduce la exposición a mercados volátiles y libera capital para reforzar la posición en España y Brasil. En 2026, el grupo espera liberar más de 3.000 millones de euros en efectivo neto tras todas las transacciones.
Este flujo permitirá reducir deuda y financiar la transformación digital en sus mercados prioritarios. Brasil, por su parte, sigue siendo estratégico: representa más del 40% del EBITDA internacional del grupo y es el único país latinoamericano que no forma parte del plan de salida.
La excepción de Venezuela
La desinversión en Venezuela permanece pendiente. Su compleja situación regulatoria y cambiaria ha retrasado el proceso. Telefónica mantiene el compromiso de salir, pero sin fecha concreta. Mientras tanto, el negocio opera bajo estrictos controles de riesgo y se mantiene fuera de los cálculos de rentabilidad consolidada.
¿Qué dice la normativa contable sobre estas pérdidas?
Según la NIC 5 — Información sobre segmentos, las operaciones discontinuadas deben presentarse por separado en los estados financieros. La NIC 39 y la IFRS 9 exigen reconocer las minusvalías al momento de la clasificación como activos mantenidos para la venta.
Esto obliga a Telefónica a reflejar las pérdidas contables en el trimestre de la decisión de venta, no en el de la ejecución. Por eso, las pérdidas de Chile y Colombia aparecen en el primer trimestre, aunque la operación de México se cerró en abril.
Marco legal y supervisión
La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) exige transparencia en la desagregación de resultados. Telefónica cumplió con los requisitos de revelación al detallar los efectos de las desinversiones en su informe trimestral. Además, la Auditoría Independiente validó la aplicación correcta de los estándares contables internacionales.
¿Cómo afecta esto a los objetivos estratégicos de 2026?
Telefónica mantiene intactos todos los objetivos de su plan estratégico 2024–2028, incluyendo crecimiento del EBITDA y reducción de la ratio deuda/EBITDA. El repliegue en Latinoamérica no es una retirada, sino una reconfiguración del portafolio para priorizar rentabilidad y sostenibilidad.
El grupo prevé alcanzar un EBITDA de 11.000 millones de euros en 2026, con un crecimiento del 3,5% interanual en sus operaciones continuadas. La mejora en España y Brasil compensa ampliamente el impacto contable de las salidas regionales.
Datos Clave
- Pérdidas netas atribuidas: 411 millones de euros (Q1 2026), un 70% menos que en Q1 2025.
- Beneficio neto ajustado de operaciones continuadas: 482 millones de euros.
- Pérdidas por operaciones discontinuadas: 798 millones de euros (Chile, Colombia y México).
- Brasil representa más del 40% del EBITDA internacional y es el único mercado latinoamericano que se mantiene.
- Venezuela es la única filial pendiente de desinversión, sin fecha definida de salida.
- Efectivo neto estimado a liberar en 2026: más de 3.000 millones de euros.
