Iberdrola ha alcanzado los 450 megavatios (MW) de capacidad renovable instalada en Italia. La clave está en la adquisición de un parque eólico de 40 MW en Basilicata, operativo desde 2018 y respaldado por un programa de incentivos a largo plazo. Esta operación refuerza su presencia en el sur del país y consolida su apuesta por mercados con marcos regulatorios estables y alta solvencia crediticia.
¿Cómo ha alcanzado Iberdrola los 450 MW de renovables en Italia?
La cifra no es el resultado de un solo proyecto. Es la suma estratégica de tres bloques clave: el Complejo Etruria (174 MW), que incluye una planta solar recién adquirida en el Lacio; el proyecto Fenix, de 243 MW —el mayor proyecto fotovoltaico de Iberdrola en Italia hasta la fecha—; y el nuevo parque eólico de Basilicata.
Este último, adquirido a Belenergia y Rgreen Invest, se integra en el Complejo de Lucania, donde ya opera Montelungo PV (20 MW), actualmente en construcción. La sinergia entre instalaciones cercanas reduce costos de interconexión y optimiza la gestión de la red.
¿Qué impacto económico tiene esta expansión para el sector energético italiano?
La inversión refuerza la seguridad energética nacional, reduce la dependencia de importaciones de gas y acelera la descarbonización del mix eléctrico. Según datos del Terna (operador de red italiano), el 39 % de la electricidad generada en 2025 provino de fuentes renovables. Proyectos como Fenix y el parque de Basilicata contribuyen directamente a superar la meta del 55 % para 2030.
Además, la operación impulsa la industria local: generación de empleo técnico especializado, contratación de proveedores regionales y aumento de ingresos fiscales para municipios anfitriones. El modelo de contratos a largo plazo garantiza ingresos predecibles, atrayendo más capital privado al sector.
¿Qué marco legal respalda la adquisición de Iberdrola en Italia?
La operación se alinea con el Decreto Renovables 2023, que simplifica los permisos para parques eólicos y solares en zonas de bajo impacto ambiental. También se beneficia del Mecanismo de Garantía de Ingresos (RGG), que estabiliza los flujos de caja mediante precios mínimos garantizados por el Estado.
Además, Italia forma parte del Pacto Verde Europeo, lo que exige cumplir con la Directiva RED III y los objetivos de la Ley de Transición Energética Nacional (NETP). Iberdrola opera bajo licencias otorgadas por la Autoridad de Energía, Redes y Medio Ambiente (ARERA), cumpliendo con los requisitos de transparencia, sostenibilidad y participación ciudadana.
¿Por qué Basilicata es estratégica para Iberdrola?
- Alta radiación solar y viento constante, especialmente en zonas interiores y costeras.
- Baja densidad de infraestructura energética existente, lo que reduce conflictos de uso del suelo.
- Proximidad al Complejo de Lucania, facilitando la integración en la red de transporte y reduciendo costos de evacuación.
- Apoyo institucional regional mediante incentivos locales para proyectos de transición energética.
Datos Clave
- Iberdrola opera ahora 450 MW renovables en Italia: 40 MW eólicos (Basilicata), 174 MW en el Complejo Etruria (Lacio), y 243 MW en Fenix (ubicación no especificada, pero vinculada al sur).
- El parque de Basilicata entró en servicio en 2018, con contrato de incentivos a largo plazo que asegura rentabilidad predecible.
- La adquisición está sujeta a condiciones habituales de cierre, incluyendo aprobaciones regulatorias de ARERA y competencia.
- Todos los proyectos se enmarcan en el plan estratégico 2023–2027 de Iberdrola, centrado en países con marcos regulatorios estables y calificación crediticia sólida.
¿Qué papel juega la sostenibilidad en la estrategia de Iberdrola en Italia?
La compañía prioriza activos con contratos de compraventa de energía (PPA) y mecanismos de garantía estatal. Esto reduce la exposición al riesgo de mercado y alinea sus inversiones con los criterios ESG exigidos por inversores institucionales y reguladores europeos.
Además, Iberdrola aplica estándares de gestión ambiental ISO 14001 en todas sus instalaciones italianas. Incluye planes de restauración de suelos, monitoreo de avifauna y colaboración con universidades locales para estudios de impacto acústico y visual.
La expansión en Italia no es solo una apuesta técnica: es una señal clara de confianza en la estabilidad regulatoria, la madurez del mercado eléctrico y el compromiso del país con la neutralidad climática en 2050.
