La Feria Internacional de Turismo (Fitur) 2026, que se celebra del 21 al 25 de enero en Madrid, ha atraído la atención no solo por su magnitud, con más de 967 expositores y 161 países representados, sino también por las controversias que han surgido en torno a la participación de Israel y Palestina. Esta edición de Fitur destaca por su enfoque en la recuperación y modernización del sector turístico mundial, pero también ha sido escenario de tensiones políticas que han puesto en el centro del debate la ética en la promoción turística.
La organización de Fitur, gestionada por Ifema Madrid, ha defendido la participación de ambos países, resaltando su larga trayectoria en la feria. Israel ha estado presente desde la primera edición en 1981, mientras que Palestina se unió en 1998. Sin embargo, la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, ha solicitado la expulsión de Israel, argumentando que su presencia es «incompatible con el derecho internacional». Esta petición se basa en la percepción de que Israel promueve el turismo en territorios palestinos ocupados, lo que contraviene la normativa española que prohíbe la publicidad de bienes y servicios de esas áreas.
La carta de Rego también menciona que el Gobierno de Israel ha vetado la entrada a dos miembros del Gobierno español, quienes habían denunciado el genocidio en Palestina. Esta situación ha generado un debate sobre la ética de la participación de Israel en un foro internacional como Fitur, donde se espera que se respeten principios de justicia y equidad. La respuesta de Ifema ha sido clara: Fitur es una plataforma para la promoción de productos turísticos y un espacio neutral para la difusión del conocimiento. La organización ha subrayado que la participación de Israel y Palestina no solo es histórica, sino también esencial para la diversidad y riqueza del evento.
### La Participación de Israel y Palestina en Fitur
Israel ha llegado a Fitur 2026 con un pabellón de 400 metros cuadrados, donde se exhiben diversas ofertas turísticas y se proyectan vídeos en pantallas gigantes. El director general del Ministerio de Turismo de Israel, Michael Yitzhakov, ha inaugurado el pabellón, destacando la importancia de fortalecer la conectividad aérea y promover colaboraciones de marketing con empresas turísticas españolas. La participación de unas 30 empresas israelíes en el evento refleja el interés del país por recuperar el flujo de turistas españoles, que se ha visto drásticamente reducido tras la pandemia y los conflictos en la región.
Por su parte, Palestina también mantiene su stand habitual, ofreciendo una visión de su cultura y atractivos turísticos. La presencia de ambos países en la feria no solo es un reflejo de la diversidad del turismo en la región, sino que también plantea preguntas sobre cómo se puede promover el turismo de manera ética y responsable en contextos de conflicto.
La controversia en torno a la participación de Israel ha llevado al Ministerio de Consumo a abrir una investigación sobre posibles ofertas de viajes a territorios palestinos ocupados por empresas presentes en el stand israelí. Esta investigación se centra en la posibilidad de que estas ofertas incurran en «publicidad ilícita» según el real decreto aprobado en septiembre pasado, que prohíbe la promoción de bienes y servicios de zonas ocupadas. Este desarrollo añade una capa adicional de complejidad a la ya tensa situación en Fitur, donde la promoción del turismo se entrelaza con cuestiones de derechos humanos y justicia internacional.
### Implicaciones para el Turismo Global
La situación en Fitur 2026 pone de manifiesto la necesidad de un enfoque más consciente y ético en la promoción del turismo. A medida que el sector busca recuperarse de los estragos causados por la pandemia, es crucial que las ferias internacionales como Fitur no solo sirvan como plataformas comerciales, sino que también promuevan un diálogo constructivo sobre la paz y la cooperación en regiones en conflicto.
El turismo tiene el potencial de ser un puente entre culturas y un motor de desarrollo económico, pero también puede ser un campo de batalla para las narrativas políticas. La participación de Israel y Palestina en Fitur es un recordatorio de que el turismo no es solo una cuestión de negocios, sino que está profundamente entrelazado con la historia, la política y la identidad de los pueblos.
A medida que Fitur 2026 avanza, será interesante observar cómo se desarrollan estas dinámicas y qué impacto tendrán en la percepción del turismo en la región. La capacidad de la industria turística para adaptarse y responder a estas complejidades será fundamental para su futuro, no solo en términos de recuperación económica, sino también en su papel como agente de cambio social y cultural en un mundo cada vez más interconectado.
