La reciente declaración del propietario del restaurante El Ventorro ha revelado detalles contradictorios sobre la visita del presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, y la consultora de comunicación, Maribel Vilaplana, durante la emergencia provocada por la dana el 29 de octubre. Este testimonio ha generado un intenso debate en torno a los acontecimientos de aquel día, así como a la veracidad de las versiones presentadas por los involucrados.
Un aspecto clave de la declaración fue la descripción de la vestimenta de Mazón. Alfredo Romero, dueño de El Ventorro, afirmó que el presidente llegó y se fue con la misma ropa: una camisa y una chaqueta oscura. Esta afirmación contrasta con lo que había declarado Vilaplana, quien mencionó que Mazón se había cambiado a un suéter para estar más cómodo. En su comparecencia en el Congreso, Mazón también insistió en que no se cambió de ropa, lo que ha llevado a cuestionar la veracidad de las versiones presentadas por ambos.
La declaración de Romero también abordó la naturaleza de la comida que se llevó a cabo en su restaurante. Según el propietario, la reserva se realizó dos o tres días antes de la visita, aunque no pudo recordar quién la hizo, solo que fue «una mujer». Este detalle ha suscitado interés entre los abogados de las acusaciones, quienes han solicitado más información sobre el evento, incluyendo fotografías o planos del reservado donde se llevó a cabo la comida. Sin embargo, Romero se mostró reacio a proporcionar esta información, citando la presión mediática que ha enfrentado desde el incidente.
La comida, que se extendió por aproximadamente dos horas, comenzó con la llegada de Mazón entre las 14:15 y las 14:30, seguido por Vilaplana a las 14:50. Romero recordó que durante la comida, Mazón estuvo solo y sin escoltas, lo que añade un matiz interesante a la narrativa sobre la seguridad del presidente en un momento crítico. A pesar de la situación de emergencia, el propietario del restaurante aseguró que no notó nada inusual durante la visita, lo que ha llevado a algunos a cuestionar la atención que se prestó a la crisis en ese momento.
En cuanto a las conversaciones que se llevaron a cabo durante la comida, Romero negó haber escuchado a Mazón hablar por teléfono sobre la dana o cualquier otro tema. Esto contradice la declaración de Vilaplana, quien afirmó que Mazón se apartaba para hablar por teléfono en varias ocasiones. El propietario del restaurante también mencionó que había problemas de cobertura en el área, lo que podría haber dificultado la comunicación.
Otro punto de interés fue la factura de la comida, que no se pagó en el momento, sino que fue facturada días después al Partido Popular. Romero confirmó que se consumieron varias bebidas, incluyendo una botella de vino y agua, aunque no pudo especificar los platos que se degustaron. Este detalle ha llevado a especulaciones sobre la naturaleza de la relación entre los comensales y el restaurante, así como sobre la transparencia en la gestión de los gastos relacionados con la visita de Mazón.
La declaración del propietario del restaurante ha puesto de manifiesto la complejidad de la situación y la necesidad de esclarecer los hechos. Las contradicciones entre las versiones de Mazón, Vilaplana y Romero han generado un ambiente de incertidumbre, donde cada detalle cuenta. La presión mediática y la atención pública sobre el caso han llevado a Romero a tomar decisiones difíciles, como retirar el cartel de su restaurante para evitar la atención no deseada.
La situación en torno a la dana y la respuesta de las autoridades sigue siendo un tema candente en la comunidad. La declaración de Romero no solo ha aportado nuevos detalles sobre la visita de Mazón y Vilaplana, sino que también ha planteado preguntas sobre la gestión de la crisis y la responsabilidad de los líderes en momentos de emergencia. A medida que avanza la investigación, es probable que surjan más detalles que puedan arrojar luz sobre lo que realmente ocurrió durante esas horas críticas en El Ventorro.
