El cacau del collaret es un cacahuete autóctono de la Comunitat Valenciana con un 60 % de aceite, frente al 40 % de las variedades comerciales. Su vaina rojiza y rugosa alberga dos granos unidos por un estrechamiento central que evoca un collar. Se cultiva entre abril y noviembre, pero hoy apenas ocupa siete hectáreas en España. Su supervivencia depende de proyectos universitarios, cooperativas locales y una nueva regulación que reconozca su estatus de producto agroalimentario protegido.
¿Qué hace único al cacau del collaret?
Este cacahuete no es solo una variedad botánica. Es un activo cultural y gastronómico con raíces profundas en la Ribera y l’Horta Nord. Su forma distintiva —vaina de 2,5 cm con estrechamiento central— y su alto contenido graso lo convierten en ideal para tostar en fogones tradicionales. Su sabor intenso y textura crujiente lo hacen imprescindible en el emorzaret, un ritual social valenciano que combina almuerzo, conversación y resistencia culinaria.
Su perfil nutricional supera al estándar
El 60 % de aceite no es solo un dato técnico. Representa mayor densidad energética, mejor rendimiento en tostado y mayor estabilidad oxidativa. Esto reduce la necesidad de aditivos y prolonga su vida útil sin refrigeración. Además, contiene más vitamina E y resveratrol que las variedades importadas, según análisis del COMAV-UPV.
¿Por qué está en peligro de extinción?
La caída es drástica: de 5.010 hectáreas en 1961 a solo 7 hectáreas en 2024. La causa principal no es la falta de demanda, sino la ausencia de mecanismos de comercialización y protección legal. El cacau del collaret no figura en el Registro de Variedades Comerciales de la UE, lo que impide su certificación como semilla registrada. Tampoco cuenta con Indicación Geográfica Protegida (IGP) ni Denominación de Origen (DO), lo que lo excluye de ayudas directas del PDR (Plan Estratégico de la PAC).
El vacío legal favorece la importación
En los supermercados, el 99,8 % del cacahuete que se vende es de origen argelino, senegalés o indio. Estos productos entran bajo aranceles mínimos y sin requisitos de trazabilidad varietal. Mientras tanto, los productores valencianos deben cumplir con normativas de sanidad vegetal y etiquetado sin recibir contraprestación económica. El Ministerio de Agricultura no incluye al cacau del collaret en sus planes de recuperación de agrobiodiversidad.
¿Qué está haciendo la UPV para salvarlo?
La Universitat Politècnica de València lidera la Associació de Productors i Comercialitzadors del Cacau Valencià, una red de 12 pequeños agricultores y tres almazaras artesanales. Su trabajo incluye: la conservación in situ de semillas, la caracterización genética con marcadores SSR, y la creación de un protocolo de producción ecológica adaptado al clima mediterráneo. También impulsan un modelo de venta directa mediante suscripciones anuales y presencia en mercados locales como el de Alginet y Benifaió.
La investigación no se detiene
El equipo del COMAV ha secuenciado el genoma completo del cacau del collaret. Esto permite identificar genes asociados a la resistencia a la sequía y al hongo Aspergillus, un problema crítico en cacahuetes tropicales. Estos hallazgos abren la puerta a cruces dirigidos con variedades resistentes, sin perder su perfil sensorial único.
¿Cuál es su impacto económico real?
Aunque las hectáreas son mínimas, el valor añadido es alto. Un kilo de cacau del collaret tostado se vende a 28 € en tiendas especializadas, frente a los 6 € del cacahuete importado. Cada hectárea cultivada genera 3,2 empleos directos —el doble que en cultivos convencionales— y revitaliza cadenas cortas de valor. Sin embargo, su aportación al PIB agrario regional es invisible: no aparece en las estadísticas oficiales por su carácter no comercializado.
Datos Clave
- El cacau del collaret tiene un 60 % de aceite, frente al 40 % del cacahuete comercial.
- En 1961 se cultivaban 5.010 hectáreas; en 2024, solo 7.
- No tiene IGP, DO, ni registro varietal en la UE.
- El 99,8 % del cacahuete en supermercados españoles es importado.
- Su producción genera 3,2 empleos por hectárea, el doble que la media del sector.
El futuro del cacau del collaret depende de tres ejes: reconocimiento legal como variedad autóctona protegida, integración en los programas de agroecología del Gobierno Valenciano, y visibilidad en la gastronomía de autor. Sin estos pasos, su desaparición no será lenta: será silenciosa, sin cáscaras que delaten su paso.
