LIV Golf, la liga de golf respaldada por Arabia Saudí, está a punto de experimentar cambios significativos en su estructura y formato a partir de 2026. Jon Rahm, destacado golfista español, ha compartido detalles sobre estas reformas en un reciente podcast, revelando que la liga implementará un sistema de descensos masivos que afectará a aproximadamente el 20% de los jugadores. Este anuncio marca un cambio drástico respecto a las temporadas anteriores, donde solo cuatro jugadores eran relegados. La nueva normativa busca alinearse con las exigencias del Ranking Mundial Oficial (OWGR), que ha sido reacio a otorgar puntos a LIV Golf debido a su formato poco convencional.
### Cambios en el Sistema de Competencia
Uno de los aspectos más impactantes de la reestructuración es la introducción de un sistema de descensos que podría ver a entre diez y once jugadores perder su lugar en la liga cada temporada. Rahm explicó que el número total de participantes aumentará de 54 a 57, gracias a la inclusión de cinco plazas Wild Card. Tres de estas plazas se asignarán a través de un torneo clasificatorio, mientras que las dos restantes se otorgarán a los mejores clasificados de las International Series del Asian Tour. Este cambio no solo busca aumentar la competitividad, sino también mejorar la percepción de la liga en el ámbito del golf profesional.
Además, LIV Golf ha decidido abandonar su formato de 54 hoyos, adoptando el estándar universal de 72 hoyos en todos sus torneos. Esta decisión es un intento de satisfacer las demandas del OWGR, que ha criticado el formato de la liga desde su creación en 2022. Rahm comentó que la implementación de estos cambios es parte de un proceso más amplio para obtener puntos del ranking mundial, lo que es crucial para la legitimidad de la liga y sus jugadores en el circuito profesional.
### Implicaciones para los Jugadores y la Liga
La reestructuración de LIV Golf tiene implicaciones significativas para los jugadores, especialmente aquellos que han disfrutado de contratos garantizados sin riesgo de descenso. Con la nueva estructura, se establecerán tres zonas: una «lock zone» para los mejores clasificados, una «open zone» intermedia sin garantías contractuales, y una «drop zone» que condenará a los jugadores a descender si no cumplen con los estándares establecidos. Este cambio podría poner en riesgo a figuras establecidas dentro de la liga, lo que añade un nivel de incertidumbre y presión sobre los competidores.
Rahm también abordó la situación del ranking mundial con cautela, reconociendo que, aunque hay optimismo sobre la obtención de puntos, no hay garantías. La falta de puntos del ranking ha sido un obstáculo para los jugadores de LIV Golf, dificultando su calificación para torneos majors y limitando su relevancia en el deporte a largo plazo. La presión para obtener estos puntos es palpable, y muchos jugadores están ansiosos por ver cómo se desarrollarán las negociaciones con el OWGR.
En el contexto de estos cambios, LIV Golf también ha realizado fichajes estratégicos, incluyendo al belga Thomas Detry y al australiano Elvis Smylie, mientras que el estadounidense Akshay Bhatia ha decidido no unirse a la liga. La salida de Brooks Koepka en diciembre también ha generado especulaciones sobre el futuro de la liga y su capacidad para atraer a los mejores talentos del golf mundial.
La transformación de LIV Golf representa un esfuerzo por ganar legitimidad y aceptación en el mundo del golf profesional, mientras se mantiene su modelo financiero disruptivo respaldado por el fondo soberano saudí. A medida que la liga se prepara para estos cambios, el futuro del golf profesional podría verse afectado de manera significativa, tanto en términos de competencia como de estructura organizativa. Los próximos años serán cruciales para determinar si LIV Golf puede consolidarse como una fuerza legítima en el deporte o si seguirá enfrentando desafíos en su búsqueda de reconocimiento y respeto en el ámbito del golf.
