Un devastador incendio ha tenido lugar esta mañana en una vivienda de la calle Joan Fuster, en el barrio de Tres Forques, València, resultando en la muerte de un hombre y dejando a 19 personas heridas. Según informes de la Policía Nacional, el siniestro se desató alrededor de las 9:15 horas, cuando se recibió una llamada alertando sobre las llamas que consumían el primer piso del edificio. Las autoridades están investigando las causas del fuego, que se sospecha podría haber sido provocado por una estufa.
La delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, se trasladó al lugar de los hechos y comentó que, aunque se están considerando varias hipótesis, aún es prematuro determinar la causa exacta del incendio. «Parece, en principio, que puede haber sido como consecuencia de una estufa. Son hipótesis que se dan, habrá que valorarlo, habrá que verlo y habrá que investigarlo», declaró Bernabé.
Los primeros en llegar al lugar fueron varias patrullas de la Policía Nacional, junto con la Policía Local y los Bomberos, quienes rápidamente comenzaron a evacuar a los vecinos del edificio. En total, 23 personas fueron desalojadas, y los equipos de emergencia trabajaron para sofocar las llamas. De los 19 heridos, 12 fueron atendidos en el lugar y dados de alta, mientras que otros siete, incluyendo a un hombre de 43 años, un joven de 18 y dos niños menores de 16, fueron trasladados a hospitales cercanos para recibir atención médica.
El cuerpo del hombre fallecido fue levantado alrededor de las 13:00 horas y llevado al Instituto de Medicina Legal de Valencia, donde se le realizará la autopsia correspondiente. La rapidez con la que se propagaron las llamas ha sido un factor alarmante, y el grupo de Policía Científica ya se encuentra en la zona investigando el origen del fuego.
La comunidad afectada, conocida como Grupo Antonio Rueda, fue construida a finales de los años sesenta y ha sido un lugar de residencia para muchas familias. Dolores, una vecina que vive en el mismo rellano donde ocurrió el incendio, compartió su experiencia: «Estaba muy nerviosa. Mi hija fue quien me avisó de las llamas que ya se veían en la ventana». Las instrucciones de los bomberos fueron claras: protegerse en la habitación más alejada, cerrar ventanas y puertas, y cubrir los resquicios con toallas húmedas para evitar la entrada de humo.
La situación fue crítica para algunos vecinos, quienes enfrentaron dificultades al abrir sus puertas y se vieron expuestos al humo. Varios de ellos tuvieron que ser evacuados por los bomberos y tratados con oxígeno debido a la inhalación de humo. La delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, se mantuvo en el lugar para atender a los afectados y escuchar sus testimonios, mostrando su apoyo en un momento tan difícil.
El impacto del incendio ha dejado huellas visibles en la comunidad, con puertas chamuscadas y un fuerte olor a quemado que persiste en el aire. Los ascensores del edificio han dejado de funcionar, y la luz en el rellano se ha apagado, lo que ha añadido más tensión a la situación. Los vecinos han compartido sus experiencias, describiendo cómo la escalera actuó como una chimenea, facilitando la rápida propagación del fuego.
La comunidad, que ha sido un hogar para muchas familias durante décadas, se enfrenta ahora a la difícil tarea de recuperarse de esta tragedia. La rápida respuesta de los servicios de emergencia ha sido crucial para minimizar el número de víctimas, pero el dolor por la pérdida de una vida y el sufrimiento de los heridos es palpable entre los residentes. La investigación sobre las causas del incendio continúa, y se espera que las autoridades brinden más información en los próximos días.
