La carrera de Robert Moreno ha estado marcada por momentos de gran tensión y decisiones difíciles, especialmente durante su tiempo como seleccionador de la Selección Española de Fútbol. En una reciente entrevista en el podcast ‘El camino de Mario’, el exentrenador reflexionó sobre su experiencia y la compleja relación que mantuvo con Luis Enrique, su predecesor y compañero.
**El Ascenso a la Selección Española**
Robert Moreno asumió el cargo de seleccionador nacional en junio de 2019, en un contexto complicado. Luis Enrique tuvo que alejarse del banquillo por problemas familiares, y Moreno, quien era su asistente, se encontró en una posición inesperada. «No quería ser el seleccionador, me quedé impactado. No daba un paso sin consultarlo con Luis», confesó. Sin embargo, la presión de la Federación Española de Fútbol, representada por Luis Rubiales y José Molina, lo llevó a aceptar el reto.
La decisión de tomar el mando no fue fácil. Moreno recordó que, en ese momento, no pudo comunicarse con Luis Enrique debido a la situación personal que este estaba atravesando. Cuando finalmente pudo hablar con él, la conversación fue tensa. Luis Enrique le expresó su descontento y le hizo saber que ya no contaba con él para el futuro. Esta ruptura marcó un antes y un después en la relación entre ambos entrenadores, que había sido cercana y colaborativa hasta ese momento.
**Desafíos y Controversias en su Carrera**
A pesar de los desafíos que enfrentó, Moreno logró llevar a la Selección a un nivel competitivo. Sin embargo, su etapa estuvo llena de controversias. La percepción pública lo retrató como un villano en la historia de su relación con Luis Enrique, lo que él mismo considera injusto. «Se me intentó presentar como un ogro, como alguien que quería quedarse a toda costa», comentó. A pesar de las dificultades, Moreno sostiene que volvería a tomar las mismas decisiones, aunque reconoce que no todo salió como esperaba.
Después de su paso por la Selección, Moreno continuó su carrera en clubes, entrenando a equipos como el Mónaco y el Granada. Sin embargo, su experiencia en el PFC Sochi, en Rusia, fue particularmente dura. «Cayeron drones y mataron a dos personas en Sochi, al lado del hotel donde estábamos durmiendo», relató, lo que añade un contexto de peligro a su experiencia en el fútbol ruso.
A sus 48 años, Moreno se encuentra actualmente sin equipo, pero su pasión por el fútbol sigue intacta. A pesar de haber estado cerca de dejar la profesión en varias ocasiones, su amor por el deporte lo mantiene en la búsqueda de nuevas oportunidades. «Para mí no es un fracaso ir a Rusia, lo es no entrenar», afirmó, reflejando su compromiso con su carrera.
Moreno también expresó su deseo de reconciliarse con Luis Enrique, a quien considera un amigo perdido. «A mí me encantaría poder solucionar las cosas con Luis Enrique. Yo perdí dos amigos», dijo, refiriéndose también a Rafel Pol, otro de sus colaboradores. La relación entre ambos entrenadores sigue siendo tensa, y aunque Moreno desea sanar las heridas, parece que el camino hacia la reconciliación es aún incierto.
La trayectoria de Robert Moreno es un testimonio de las complejidades del fútbol profesional, donde las decisiones pueden tener repercusiones profundas en las relaciones personales y profesionales. Su historia es un recordatorio de que detrás de cada figura pública hay emociones y desafíos que a menudo no son visibles para el público. A medida que avanza en su carrera, los aficionados al fútbol esperan ver cómo Moreno se reinventa y qué nuevos capítulos escribirá en su trayectoria.