España no recuperará los residuos nucleares de Vandellós I desde Francia antes de finales de 2029 o principios de 2030. El retraso acumulado supera ya dos décadas. La fianza diaria por el aplazamiento asciende a 85.000 euros. El almacén temporal en Tarragona no comenzará su construcción hasta la segunda mitad de 2027. El compromiso internacional exige su retorno antes del 31 de diciembre de 2031.
¿Por qué se retrasa tanto la repatriación de los residuos de Vandellós I?
El incendio de 1989 en la central nuclear de Vandellós I marcó un punto de inflexión en la política energética española. Tras su cierre, los residuos de alta actividad fueron enviados a Francia para su almacenamiento provisional. Desde entonces, su retorno depende de la construcción de un almacén temporal centralizado (ATC) o, como alternativa, de instalaciones específicas en cada planta.
El Gobierno optó por una solución localizada: un almacén temporal individual (ATI) en el mismo emplazamiento de Vandellós I. Pero los trámites administrativos, la evaluación de impacto ambiental y la falta de licitación pública han generado múltiples demoras.
El papel de Enresa y la gestión estatal
La sociedad pública Enresa es la responsable legal de la gestión de residuos radiactivos. Su plan inicial preveía licitar las obras en 2026 y operar el ATI en 2027. Ahora, la licitación se pospone a la segunda mitad de 2027. Eso implica al menos 12 meses de retraso en la ejecución física del proyecto.
¿Cuál es el coste económico real del retraso?
Cada día que los residuos permanecen en La Hague (Francia), España paga una fianza diaria de 85.000 euros. Ese monto no es fijo: se actualiza anualmente y se acumula desde 2008. Hasta 2026, ya supera los 300 millones de euros. El nuevo retraso hasta 2030 añadirá al menos 30 millones más.
Contratos modificados con Orano
Francia exige garantías contractuales para mantener los residuos en sus instalaciones. España ha tenido que renovar y ampliar los acuerdos con Orano, antigua Areva, operador de La Hague. Cada prórroga implica nuevas cláusulas de responsabilidad, seguros y revisiones técnicas obligatorias.
¿Qué dice el marco legal y europeo sobre este retraso?
El Convenio de Viena sobre Responsabilidad Civil por Daños Nucleares y la Directiva 2011/70/Euratom obligan a los Estados miembros a asumir la gestión integral de sus residuos. España incumple parcialmente el plazo de retorno acordado con Francia, aunque mantiene el compromiso final de 2031.
La Ley 25/1964 y su actualización
La normativa nacional se rige por la Ley 25/1964, actualizada por la Ley 21/2013 de Evaluación Ambiental y el Real Decreto 1836/1999. Estas normas exigen que los proyectos de almacenamiento radiactivo cuenten con informe previo de seguridad nuclear emitido por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). El CSN aún no ha emitido la autorización definitiva para el ATI de Vandellós I.
¿Qué impacto tiene esto en la transición energética española?
El retraso afecta la credibilidad del modelo de gestión integrada de residuos nucleares. Mientras no se resuelva el caso de Vandellós I, se dificulta la aprobación de nuevos proyectos de almacén geológico profundo (AGP). Además, el coste creciente desvía fondos del Fondo para la Gestión de Residuos Radiactivos, que también financia investigaciones en energía nuclear avanzada y desmantelamiento de centrales.
Datos Clave
- El retorno de los residuos de Vandellós I se pospone a finales de 2029 o principios de 2030.
- La licitación del almacén temporal individual (ATI) no comenzará antes de la segunda mitad de 2027.
- La fianza diaria por el retraso es de 85.000 euros, acumulando más de 300 millones desde 2008.
- El plazo legal final para el retorno es el 31 de diciembre de 2031, según acuerdo con Francia.
- El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) aún no ha emitido la autorización definitiva del ATI.
El caso de Vandellós I refleja una tensión estructural: entre la urgencia técnica, los tiempos administrativos y las obligaciones internacionales. No es solo un problema logístico. Es un indicador de la capacidad institucional para gestionar el legado nuclear en una economía descarbonizada.
