En el corazón de la provincia de Burgos se encuentra Fuenteodra, un pequeño pueblo que ha logrado transformar su destino a través de un esfuerzo colectivo por preservar su patrimonio cultural. Con solo cinco habitantes, este lugar parecía condenado al olvido, especialmente tras el cierre de su iglesia, San Lorenzo Mártir, en 2005. Sin embargo, la comunidad no se rindió y, gracias a un ambicioso programa cultural, ha logrado revitalizar su historia y atraer la atención de visitantes.
La historia de la iglesia de San Lorenzo Mártir es emblemática. Durante más de cinco siglos, este templo fue el alma del pueblo, pero su deterioro llevó a la decisión de cerrarla. La falta de recursos y el abandono por parte de las autoridades hicieron que la situación se volviera crítica. En 2020, un grupo de vecinos, liderados por Javier Maisterra de la Asociación Cultural Manapites, decidió actuar. La primera tarea fue buscar financiación para restaurar la iglesia, que había sido incluida en la Lista Roja de Patrimonio en Riesgo de Desaparición.
La comunidad se unió para lanzar una campaña de micromecenazgo, con la esperanza de recaudar entre 20 y 25 mil euros. Para su sorpresa, la respuesta fue abrumadora, logrando recaudar más del doble de lo esperado. Este éxito inicial impulsó a los vecinos a organizar más campañas, cada una con resultados igualmente positivos. Gracias a estos esfuerzos, la iglesia fue restaurada y, en 2025, volvió a abrir sus puertas, celebrando incluso bautizos después de casi 40 años de inactividad.
La iglesia, conocida como La Dama de las Loras, es un ejemplo impresionante del gótico flamígero del siglo XVI. Su interior, con bóvedas estrelladas y nervaduras de piedra, invita a los visitantes a mirar hacia arriba, mientras que su torre cuadrada, que alberga las campanas, se ha convertido en un símbolo de la revitalización del pueblo. Las campanas, que ahora vuelven a sonar, no solo marcan el tiempo, sino que también son parte de la formación de los alumnos de la Escuela de Campaneros de Burgos, un arte que fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2022.
Además de la restauración física, la comunidad ha trabajado para dotar a la iglesia de una nueva vida cultural. La Asociación Manapites ha creado el GeoFest, un festival que incluye música y arte, atrayendo a amantes de la cultura a este rincón de Burgos. Para facilitar esta nueva función, la iglesia fue desacralizada, permitiendo que se realicen no solo misas, sino también conciertos y exposiciones de arte.
Este renacimiento cultural no solo ha beneficiado a los habitantes de Fuenteodra, sino que también ha comenzado a atraer a turistas y visitantes de otras localidades. La combinación de historia, arte y comunidad ha hecho que este pequeño pueblo se convierta en un destino atractivo para quienes buscan experiencias auténticas y enriquecedoras.
La historia de Fuenteodra es un ejemplo inspirador de cómo la comunidad puede unirse para preservar su patrimonio y revitalizar su cultura. A través de la colaboración y la creatividad, este pueblo ha demostrado que incluso los lugares más pequeños pueden tener un impacto significativo en la conservación de la historia y la cultura. La iglesia de San Lorenzo Mártir, ahora restaurada y llena de vida, es un testimonio del poder de la comunidad y un recordatorio de que el patrimonio cultural es un tesoro que merece ser protegido y celebrado.
