Lorena Martínez ha sido reelegida como presidenta de la Federación de Caza de la Comunitat Valenciana. Este hecho refuerza su liderazgo tras cuatro años de gestión centrada en la unidad, la transparencia y la representación territorial. Su mandato marca un hito en la historia de la caza española: fue la primera mujer en presidir una federación autonómica. Hoy, su reelección refleja confianza institucional, respaldo social y solidez organizativa en un sector estratégico para la gestión del territorio y la economía rural.
¿Qué implica la reelección de Lorena Martínez para el sector cinegético valenciano?
La reelección no es un reconocimiento personal. Es el aval a un modelo de gestión colectiva. El respaldo proviene de delegados, asambleístas, sociedades de cazadores, clubes y federados de las tres provincias. Este respaldo refleja la consolidación de una estructura descentralizada y participativa. También evidencia la capacidad de la federación para articular respuestas ante crisis como la DANA o brotes de PPA (peste porcina africana).
¿Cómo ha transformado la caza la presencia femenina en la dirección federativa?
Lorena Martínez rompió un techo histórico en 2022. Pero su enfoque nunca fue simbólico. Priorizó la gestión técnica, la transparencia operativa y los resultados tangibles. Su liderazgo ha normalizado la participación de mujeres en cargos de decisión. Hoy, el 38 % de los nuevos afiliados son mujeres menores de 35 años, según datos de la federación. Esto no es casualidad: es fruto de políticas de captación, formación inclusiva y visibilidad real.
¿Por qué la cercanía al territorio es una estrategia clave y no solo un eslogan?
La caza valenciana se ejerce en más de 1.200 cotos repartidos entre Alicante, Castellón y Valencia. Cada uno tiene realidades ecológicas, sociales y económicas distintas. La federación ha realizado 87 visitas territoriales en los últimos cuatro años. Ha impulsado mesas comarcales de gestión cinegética, integradas por técnicos, cazadores y ayuntamientos. Esta estrategia evita decisiones burocráticas y fomenta la gestión adaptativa, clave para cumplir con la Directiva Hábitats y los objetivos del Plan Estratégico de Caza de la Comunitat Valenciana 2023–2030.
¿Qué avances económicos y legales ha impulsado su gestión?
- La federación ha gestionado 4,2 millones de euros en subvenciones europeas para mejora de hábitats y control de especies invasoras.
- Se ha logrado la inclusión de la caza en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) regional, con 1,8 millones destinados a modernización de cotos.
- Se ha actualizado el Reglamento de Caza de la Comunitat Valenciana, incorporando protocolos de bioseguridad frente a la PPA y criterios de sostenibilidad para especies como el jabalí.
- Se ha firmado un convenio con la Conselleria de Agricultura para la certificación de caza sostenible, alineada con los estándares de la IUCN.
Datos Clave
- Lorena Martínez es la primera mujer en presidir una federación autonómica de caza en España.
- La Federación de Caza de la Comunitat Valenciana agrupa a más de 28.500 federados, 420 sociedades y 1.240 cotos.
- El sector cinegético aporta el 1,7 % del PIB agrario regional, según el Instituto Valenciano de Estadística (IVE).
- En 2025, el 63 % de los nuevos permisos de caza se emitieron a personas menores de 40 años.
¿Cuál es el marco legal y económico actual que sustenta su nueva etapa?
La nueva etapa se desarrolla bajo el Decreto 10/2024, que regula la participación ciudadana en la gestión de recursos naturales. También se articula con el Reglamento UE 2023/1115 sobre deforestación asociada a productos derivados de la caza. Económicamente, la federación gestiona fondos del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) y del Programa Operativo de Caza Sostenible del Ministerio de Agricultura. Su reelección coincide con la entrada en vigor del Plan de Adaptación al Cambio Climático de la Comunitat Valenciana, donde la caza tiene un rol reconocido en la prevención de incendios y conservación de mosaicos agrarios.
La reelección de Lorena Martínez no es un punto final. Es un punto de inflexión para consolidar la caza como herramienta de gestión ambiental, cohesión territorial y desarrollo económico rural. Su liderazgo representa la evolución de un sector que ya no se define solo por la práctica, sino por su capacidad de generar valor público.
