Un menor de 17 años falleció tras recibir una descarga eléctrica al salir de una piscina en Gelves (Sevilla). El caso ha activado alertas sobre la seguridad en instalaciones acuáticas. Las autoridades investigan si falló la protección contra contactos indirectos, la puesta a tierra o la instalación de interruptores diferenciales. El Ayuntamiento decretó tres días de luto y suspendió eventos públicos.
¿Qué normativa regula la seguridad eléctrica en piscinas?
La Instrucción Técnica Complementaria BT-26 del Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT) establece requisitos estrictos para zonas húmedas. Exige protección diferencial de 30 mA, separación de circuitos y materiales con grado de protección IPX5 o superior.
Instalaciones antiguas: el mayor riesgo
Muchas piscinas municipales y privadas en Andalucía datan de antes de 2002, año de entrada en vigor del REBT actualizado. En ellas, la ausencia de protección equipotencial o de aislamiento de tomas de tierra incrementa el riesgo de electrocución.
¿Por qué una descarga eléctrica en una piscina es especialmente peligrosa?
El agua actúa como conductor. Una pequeña fuga en una lámpara subacuática, un enchufe defectuoso o un sistema de filtración mal aterrizado puede generar un potencial de paso letal. El cuerpo humano, especialmente mojado, reduce su resistencia a menos de 1.000 ohmios.
La humedad y la salinidad multiplican el peligro
En piscinas tratadas con cloro o sales, la conductividad aumenta hasta un 300 %. Esto reduce el umbral de corriente peligrosa: por encima de 10 mA, ya hay riesgo de tetanización muscular; por encima de 50 mA, parada cardiorrespiratoria.
¿Qué responsabilidades legales asumen los ayuntamientos y gestores?
Los titulares de instalaciones públicas deben garantizar la verificación periódica conforme al Real Decreto 842/2002. La falta de inspecciones obligatorias cada 5 años puede derivar en responsabilidad penal por negligencia grave, según el artículo 384 del Código Penal.
El impacto económico de la inseguridad
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2025 se registraron 17 muertes por electrocución en espacios recreativos. Cada caso implica costes promedio de 185.000 € en indemnizaciones, multas y paralización de servicios. El sector de ocio acuático perdió 4,2 millones € en ingresos por cierres preventivos tras incidentes similares en 2024.
¿Qué medidas urgentes recomiendan los expertos en seguridad eléctrica?
Los técnicos del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Andalucía recomiendan:
- Instalar interruptores diferenciales de alta sensibilidad (≤10 mA) en circuitos de iluminación y bombeo.
- Verificar la continuidad del conductor de protección y la resistencia de puesta a tierra (<10 Ω).
- Reemplazar equipos antiguos por modelos con grado IP68 y aislamiento reforzado.
- Capacitar al personal en protocolos de actuación ante fugas de corriente.
Datos Clave
- El 68 % de las electrocuciones en piscinas ocurren en zonas de salida o escaleras, donde el contacto con tierra y agua es simultáneo.
- Las inspecciones eléctricas obligatorias en instalaciones públicas tienen una tasa de cumplimiento del 41 % en municipios de menos de 20.000 habitantes.
- El REBT exige que los circuitos en zonas 1 y 2 (alrededor de la piscina) estén protegidos por diferenciales independientes.
- Desde 2020, 12 ayuntamientos andaluces han sido sancionados por incumplir el Real Decreto 223/2008 sobre seguridad en instalaciones deportivas.
- La protección equipotencial local es obligatoria en todas las piscinas desde 2002, pero el 57 % de las instalaciones municipales no la tienen certificada.
El caso de Gelves refleja una brecha persistente entre normativa técnica y aplicación real. La seguridad eléctrica no es un gasto, sino una inversión obligada en prevención. La actualización de infraestructuras, la fiscalización rigurosa y la formación técnica son pilares irrenunciables para evitar tragedias evitables.
