La migración es un tema que ha cobrado gran relevancia en el debate político y social en España. En este contexto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido un modelo migratorio que se caracteriza por ser «abierto y humano». Durante la inauguración de la Conferencia de Embajadores en el Ministerio de Asuntos Exteriores, Sánchez enfatizó la importancia de adoptar un enfoque que no solo contemple la legalidad y el orden, sino que también respete la dignidad de los migrantes. Esta postura se presenta como una respuesta a quienes abogan por cerrar las fronteras y limitar la llegada de personas que buscan una mejor calidad de vida.
### La Importancia de un Enfoque Cooperativo
Sánchez ha subrayado que la clave para abordar el reto migratorio radica en la cooperación con los países de tránsito y de origen. En lugar de externalizar las políticas migratorias o crear «hotspots» fuera de Europa, el presidente ha abogado por un enfoque que promueva la colaboración y el entendimiento. Según sus palabras, «España siempre va a estar en contra de externalizar las políticas migratorias». Este enfoque no solo busca resolver la migración irregular, sino que también se alinea con un modelo que favorece la integración y el respeto por los derechos humanos.
El presidente ha presentado datos que, según él, respaldan la efectividad de este modelo. Ha afirmado que la migración irregular representa solo el 6% del total de la migración en el país, y que, lejos de ser un problema, la migración ha sido un motor para el crecimiento económico. De hecho, ha destacado que la migración ha contribuido al 80% del crecimiento registrado en España en los últimos seis años, así como al 10% de los ingresos de la Seguridad Social. Esta información pone de manifiesto que la migración no es un fenómeno que deba ser temido, sino que puede ser visto como una oportunidad para el desarrollo y la sostenibilidad del estado del bienestar.
### Desmitificando el Efecto Llamada
Uno de los puntos más controvertidos en el debate sobre la migración es el llamado «efecto llamada», que sugiere que la apertura de fronteras atrae a más migrantes. Sánchez ha desmentido esta idea, argumentando que el único efecto real es el de una migración que es esencial para el dinamismo de la economía española. En su discurso, ha afirmado que «no hay lo que se llama un efecto llamada» y que la migración irregular es un fenómeno que, en última instancia, beneficia a la sociedad en su conjunto.
El presidente ha enfatizado que una España cerrada y ensimismada no solo sería menos próspera, sino que también carecería de los recursos necesarios para mantener su estado del bienestar. Este argumento se basa en la premisa de que la diversidad y la inclusión son fundamentales para el crecimiento y la innovación. En un mundo cada vez más globalizado, la capacidad de atraer talento y mano de obra de diferentes orígenes es crucial para mantener la competitividad en el mercado global.
Sánchez también ha mencionado que la migración está comenzando a cubrir puestos de trabajo de alto valor añadido, lo que indica que no se trata solo de mano de obra básica, sino de un fenómeno que puede contribuir a la creación de un futuro más sostenible y próspero. Esto es especialmente relevante en un contexto donde muchas economías occidentales enfrentan desafíos demográficos, como el envejecimiento de la población y la disminución de la tasa de natalidad.
La postura del presidente se alinea con una visión más amplia sobre la migración, que la considera un fenómeno multifacético que puede ser gestionado de manera efectiva a través de políticas inclusivas y cooperativas. En lugar de ver la migración como una carga, se propone entenderla como una oportunidad para enriquecer la cultura y la economía del país.
En resumen, el discurso de Pedro Sánchez sobre un modelo migratorio abierto y humano refleja un cambio de paradigma en la forma en que se aborda la migración en España. Al enfatizar la cooperación y el respeto por la dignidad de los migrantes, se abre la puerta a un enfoque más inclusivo que podría beneficiar tanto a los migrantes como a la sociedad en su conjunto. La migración, lejos de ser un problema, puede ser una solución a muchos de los retos que enfrenta España en la actualidad.
