La Audiencia de València ha dictado sentencia en un caso que ha conmocionado a la comunidad local: dos hombres han sido condenados a un total de 30 años de prisión por el brutal asesinato de Rosa Carmen Pous Escrivá, una maestra jubilada de Rafelcofer. El crimen, que ocurrió el 27 de abril de 2024, fue perpetrado por Antonio S. E., quien asestó 22 cuchilladas a la víctima, y su cómplice Rubén Ú. P., quien facilitó el acceso a la casa de la mujer. El móvil del crimen fue el robo de una pequeña cantidad de dinero, que los acusados utilizaron para comprar drogas.
La sentencia del Tribunal del Jurado de la Audiencia Provincial de Valencia ha impuesto 20 años y medio de prisión a Antonio S. E. por asesinato y robo con violencia, mientras que Rubén Ú. P. ha sido condenado a 10 años y tres meses por complicidad en los mismos delitos. Ambos deberán indemnizar a las hijas de la víctima con 30.000 euros cada una por los daños morales sufridos.
El jurado popular no encontró sorpresas en el veredicto, declarando a ambos acusados culpables de asesinato y robo con violencia. Sin embargo, se apreció una diferencia en el papel que desempeñó cada uno en el crimen. Antonio fue considerado el autor material del asesinato, mientras que Rubén fue visto como cómplice, a pesar de que su defensa argumentó que no tuvo participación activa en el crimen.
Las pruebas presentadas durante el juicio fueron contundentes. Se encontraron restos biológicos de Antonio en la víctima y en la escena del crimen, lo que llevó al jurado a concluir que su participación fue decisiva. Además, el tribunal consideró que ambos actuaron con alevosía, aprovechándose de la vulnerabilidad de Rosa, quien tenía 66 años y no tenía posibilidad de defensa ante el ataque sorpresivo.
El jurado también desestimó la defensa que alegaba que la adicción a las drogas de los acusados afectaba su capacidad de decisión en el momento del crimen. La tesis de que Rubén no tuvo nada que ver en el asesinato fue rechazada, ya que se demostró que él ayudó a Antonio a entrar en la casa de la víctima, consciente de su naturaleza violenta.
El crimen se produjo cuando Rosa, tras reconocer la voz de su vecino Rubén, abrió la puerta de su casa. Antonio, en un ataque repentino, la estranguló y le asestó múltiples puñaladas con un cuchillo. La autopsia reveló que la herida mortal fue la que impactó en su corazón, provocando un shock hemorrágico que le causó la muerte. Después de cometer el asesinato, Antonio robó la cartera de Rosa, que contenía entre 20 y 50 euros, y se deshizo de ella en un barranco cercano, donde fue encontrada por unos niños al día siguiente.
La defensa de los acusados solicitó penas menores, argumentando que la adicción a las drogas y la falta de intención premeditada deberían ser consideradas atenuantes. Sin embargo, el jurado y el tribunal no encontraron suficiente evidencia para aceptar estas alegaciones. La acusación particular, por su parte, había solicitado penas más severas, considerando la gravedad del crimen y el impacto en la familia de la víctima.
Este caso ha puesto de relieve no solo la violencia que puede surgir en situaciones cotidianas, sino también la necesidad de abordar el problema de la drogadicción y su relación con la criminalidad. La comunidad de Rafelcofer ha expresado su dolor y su deseo de justicia, y la sentencia ha sido recibida como un paso hacia la reparación del daño causado por este trágico suceso.
La condena de 30 años de prisión para los asesinos de Rosa Carmen Pous Escrivá es un recordatorio de la fragilidad de la vida y de la importancia de la justicia en casos de violencia extrema. La familia de la víctima ha manifestado su deseo de que este caso sirva para concienciar sobre la violencia y la necesidad de proteger a las personas vulnerables en la sociedad.
