Bélgica enfrenta una crisis diplomática tras imputar a varios mohelim por realizar circuncisiones rituales sin licencia médica. La investigación, iniciada en febrero de 2026 tras denuncias internas de la comunidad judía de Amberes, ha generado tensiones con Estados Unidos e Israel. El caso pone en tensión libertad religiosa, seguridad sanitaria y soberanía judicial en un estado aconfesional con 40.000 judíos.
¿Qué dice la ley belga sobre la circuncisión ritual?
La legislación belga exige que toda intervención quirúrgica, incluso las de carácter religioso, sea ejecutada por un profesional sanitario autorizado. Esto incluye la Brit Milà, el rito judío de circuncisión a los varones a los ocho días de vida. La norma no prohíbe la práctica, pero sí condiciona su legalidad al cumplimiento de estándares médicos.
El marco constitucional y su aplicación
Bélgica reconoce la libertad religiosa en su Constitución, pero también prioriza la protección de la integridad física, especialmente en menores. El Tribunal de Apelación de Amberes ha reiterado que la excepción religiosa no anula la obligación de garantizar asepsia, analgesia y supervisión clínica.
¿Por qué ha generado una crisis diplomática?
La publicación del embajador estadounidense Bill White, calificando la investigación como «persecución antisemita», desató una reacción inmediata. El ministro de Exteriores Maxime Prévot convocó al diplomático a consultas y subrayó que las autoridades belgas no tolerarán injerencias en su independencia judicial.
El peso histórico del antisemitismo en Bélgica
El país recuerda su ocupación nazi y los ataques recientes contra la comunidad judía: el asesinato de cuatro personas en el Museo Judío de Bruselas (2014) y la explosión frente a la sinagoga de Lieja (marzo de 2026). Estos hechos hacen que cualquier debate sobre prácticas judías sea políticamente sensible y socialmente cargado.
¿Qué implica la imputación para la comunidad judía ultraortodoxa?
Amberes alberga una de las comunidades judías ultraortodoxas más grandes de Europa, con instituciones propias de salud, educación y justicia religiosa. La investigación afecta directamente a los mohelim, figuras centrales en la transmisión de la identidad judía. Muchos temen que la judicialización de la Brit Milà genere autocensura o desplazamiento de familias hacia países con marcos legales más flexibles.
Alternativas legales ya en marcha
Algunos rabinos y médicos han impulsado programas de formación conjunta: mohelim certificados en técnicas quirúrgicas básicas, supervisados por neonatólogos. El Ministerio de Salud belga ha abierto un diálogo con representantes comunitarios para definir protocolos que respeten tanto la integridad religiosa como la seguridad infantil.
¿Cuál es el impacto económico y legal más allá de la comunidad judía?
El caso establece un precedente para otras prácticas rituales: la circuncisión musulmana, los ritos de iniciación en comunidades africanas y los procedimientos tradicionales en minorías indígenas. Desde el punto de vista económico, el sector de la salud privada ha visto un aumento del 22 % en consultas sobre certificación de procedimientos rituales, según datos del Instituto Nacional de Salud Pública (2026).
Datos Clave
- Bélgica tiene 11 millones de habitantes, de los cuales 40.000 se identifican como judíos.
- La Brit Milà debe realizarse a los ocho días de vida, según la ley judía.
- La ley belga exige que toda intervención quirúrgica sea realizada por un profesional sanitario autorizado.
- El Museo Judío de Bruselas fue escenario de un ataque terrorista en mayo de 2014 que dejó cuatro muertos.
- En marzo de 2026, una bomba explotó frente a la sinagoga de Lieja, sin víctimas mortales.
El conflicto no es solo jurídico: es un espejo de la tensión entre pluralismo cultural, protección infantil y soberanía estatal. Bélgica no está aislando una práctica religiosa. Está definiendo los límites de la tolerancia regulada en una democracia moderna.
