Carmen Romero, sindicalista de UGT, exdiputada y eurodiputada, impulsa la participación ciudadana en las elecciones andaluzas del 17M. A sus 80 años, rechaza la nostalgia y defiende una Andalucía activa, tecnológicamente integrada y políticamente comprometida. Su apoyo a María Jesús Montero responde a una apuesta estratégica por la modernización democrática y la justicia social.
¿Por qué Carmen Romero se involucra en la campaña del 17M?
Romero participa no por casualidad, sino por urgencia democrática. Los actos conmemorativos de los 50 años de democracia coinciden con una caída sostenida de la participación electoral. Ella lo llama «dar un zamarreo»: movilizar a la ciudadanía ante el avance de la ultraderecha y la desafección política.
Su presencia en la sede del PSOE en San Vicente (Sevilla) no es simbólica. Es operativa. Romero conecta con trabajadoras, jóvenes y activistas. Su discurso no evoca el pasado, sino que exige respuestas concretas al presente.
¿Qué desafíos identifica Carmen Romero para Andalucía y España?
Andalucía no puede aislarse de la revolución tecnológica. Romero advierte que hablar de «estabilidad» en 2026 es una ilusión peligrosa. La inteligencia artificial, la automatización y la transformación digital exigen políticas audaces.
El riesgo de la superficialidad en los fondos europeos
Los fondos Next Generation EU, negociados por el Gobierno de Pedro Sánchez, son una oportunidad única. Pero Romero critica su uso actual en Andalucía: «cursillos superficiales» en lugar de reindustrialización, formación avanzada y adaptación productiva real.
La brecha generacional dentro del PSOE
Romero reconoce tensiones internas. Algunos sectores del PSOE resisten la figura de Pedro Sánchez, pero ella subraya su rol clave en la obtención de fondos europeos y en la defensa de los derechos sociales en la UE.
¿Qué representa María Jesús Montero para el futuro andaluz?
Montero no es solo una candidata regional. Romero la define como una líder con escala nacional y europea. Su experiencia como ministra de Hacienda y su formación técnica la posicionan para liderar la transición digital andaluza con rigor.
La necesidad de una gobernanza transformadora
Romero exige que la Junta de Andalucía deje de ver la tecnología como un mero tema de formación. Debe integrarse en la política industrial, la sanidad, la educación y la agricultura. Sin esa integración, los fondos europeos se diluyen en burocracia.
¿Cuál es el marco legal y económico que sustenta su propuesta?
El marco no es meramente electoral. Incluye el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), la Ley de Cambio Climático y la Estrategia Digital de Andalucía 2030. Estos instrumentos obligan a vincular inversión pública con resultados medibles: empleo cualificado, reducción de la brecha digital y cohesión territorial.
Económicamente, Andalucía sigue por debajo de la media nacional en inversión en I+D+i y en adopción tecnológica por PYMEs. El 62 % de las empresas andaluzas no usa IA en sus procesos, según el INE 2025. Esa cifra revela una urgencia estructural.
Datos Clave
- Carmen Romero tiene 80 años y sigue activa como referente político y sindical.
- La participación electoral en Andalucía cayó al 58,3 % en 2022, el nivel más bajo desde 1982.
- Andalucía recibió 7.200 millones de euros del PRTR, pero solo el 31 % se ha ejecutado en proyectos con impacto tecnológico directo.
- El 44 % de los andaluces mayores de 55 años no usa internet regularmente (Encuesta de Equipamiento y Uso de TIC en Hogares, 2025).
- La ultraderecha duplicó su representación en ayuntamientos andaluces entre 2019 y 2023.
El contexto actual exige liderazgo sin concesiones al inmovilismo. Romero no defiende un modelo del pasado, sino una democracia en movimiento: con mujeres en primera línea, con tecnología al servicio de las personas y con instituciones que respondan a los desequilibrios históricos. Su mensaje no es nostálgico. Es una advertencia y una convocatoria.
