El Mundial 2026 marca un punto de inflexión sin precedentes: tres países anfitriones, 48 selecciones y una competición profundamente marcada por la geopolítica, las políticas migratorias de EE.UU. y el creciente poder financiero de la FIFA bajo Gianni Infantino. Los aficionados iraníes temen ser rechazados en la frontera. Las entradas superan los 1.200 dólares. Y el fútbol ya no solo une: también expone tensiones globales.
¿Por qué el Mundial 2026 es el más político de la historia?
Nunca antes un torneo FIFA ha enfrentado simultáneamente conflictos bélicos, restricciones migratorias y alianzas estratégicas con regímenes autoritarios. Irán y Estados Unidos, países en tensión diplomática y con sanciones vigentes, comparten grupo. La FIFA no impuso condiciones de acceso neutral. En cambio, aceptó las normas de inmigración estadounidenses sin exigir garantías para delegaciones rivales.
El rol de la política en la logística del torneo
- La FIFA delegó en autoridades locales la gestión de visas para aficionados.
- No se activó un protocolo especial para nacionales de países bajo sanciones.
- El Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. mantiene controles reforzados en puntos de entrada terrestres y aéreos.
¿Cómo ha cambiado la FIFA bajo Gianni Infantino?
Desde 2016, Infantino ha transformado la FIFA en una entidad con doble identidad: institución deportiva y corporación financiera. Sus ingresos pasaron de 1.200 a 2.400 millones de dólares en ocho años. Esa expansión no se tradujo en mayor accesibilidad. Al contrario: los precios de las entradas subieron un 65 % respecto a 2022. El Premio de la Paz de la FIFA, creado en 2025, fue diseñado tras reuniones con funcionarios de la administración Trump.
La normalización de los regímenes autoritarios
- Rusia 2018, Catar 2022, Arabia Saudí 2034: tres sedes con críticas documentadas por derechos humanos.
- Infantino ha visitado 17 países con índices bajos de libertad de prensa, según Reporteros Sin Fronteras.
- La FIFA no exige informes independientes de impacto social antes de asignar sedes.
¿Qué impacto económico tiene el Mundial 2026 en Norteamérica?
El torneo generará 11.000 millones de dólares en ingresos directos, según estimaciones de la FIFA y la CONCACAF. Pero el beneficio no es equitativo. El 72 % de los partidos se jugarán en EE.UU., que retendrá el 85 % de los ingresos por patrocinio y derechos de transmisión. México y Canadá aportan infraestructura y mano de obra, pero reciben menos del 10 % de los ingresos totales.
Desigualdad estructural en la coproducción
- 78 partidos en EE.UU., 10 en México, 16 en Canadá.
- Las ciudades estadounidenses reciben fondos de la FIFA para remodelación de estadios; las mexicanas y canadienses financian mejoras con recursos locales.
- El aumento de precios de entradas y hospedaje afecta principalmente a aficionados de Centroamérica y el Caribe.
¿Qué dice la ley sobre el acceso de aficionados extranjeros?
No existe un marco legal internacional que obligue a los países anfitriones a garantizar la entrada de seguidores rivales. En EE.UU., la Ley de Inmigración y Nacionalidad (INA) permite negar visas por “riesgo para la seguridad nacional”. No hay excepciones deportivas. La FIFA no tiene competencia jurídica para impugnar decisiones migratorias nacionales. Tampoco ha negociado acuerdos bilaterales con Irán, Venezuela o Siria para facilitar el tránsito de sus delegaciones.
Datos Clave
- El Mundial 2026 es el primero con 48 selecciones y tres países anfitriones.
- La FIFA duplicó sus ingresos bajo Gianni Infantino, pero redujo un 40 % el presupuesto para programas de desarrollo en África y Asia.
- Más del 60 % de los aficionados iraníes que solicitaron visa para EE.UU. recibieron respuestas negativas o demoradas en los últimos tres meses.
- El costo promedio de una entrada para la fase final supera los 1.200 dólares, frente a los 730 dólares en Catar 2022.
- La FIFA no exige cumplimiento de estándares de derechos humanos a los países anfitriones desde 2017.
El Mundial 2026 no solo redefine el formato del fútbol. Revela cómo el deporte se ha convertido en un espejo de las fracturas geopolíticas, las desigualdades económicas y la debilidad de los marcos legales que deberían proteger su universalidad. La pasión sigue viva. Pero ya no se mide solo en goles.
