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Libertades

Queremos una sociedad más democrática, más libre, más rica en valores. Pero, ¿estamos dispuestos a pagar el precio?
Todos sabemos que la democracia es una forma de gobierno donde el poder es ejercido por el pueblo, y que hoy, asistimos a democracias participativas donde grupos políticos, reconocidos y escogidos por el pueblo, se asocian y organizan, para ejercer desde el poder, sobre aquellas decisiones que afectan a la ciudadanía. Esta es la libertad que, políticamente, nos garantizan las democracias.
Pero, ¿nos sentimos realmente libres? La libertad que uno puede llegar realmente a sentir, ¿depende de la libertad externa que nos ofrecen las democracias? Porque estas libertades democráticas van dirigidas al ciudadano, a la sociedad, a uno mismo. ¿Es proporcional a nuestra libertad interior? Aquella para lo cual estamos llamados y por la cual buscamos, quizás, en lugares dudosos. ¿Cuál de las dos libertades tiene mayor peso en la vida del individuo? Mientras nos hablen de libertades, todas ellas, aunque ayuden no son las que nos liberan de aquello que sentimos nos condiciona a pensar de una manera determinada, a sentir de una manera determinada y a realizar de una manera determinada. Es aquello que la célebre frase concreta: "El hombre es un animal de costumbres", por ello se dice que somos predecibles, porque mostramos cierto grado de automatismo en nuestras respuestas a las circunstancias, más bien reacciones ante ellas. Las libertades que vienen de afuera englobadas en una palabra: libertad, nunca son las que nos liberarán.
Las democracias siempre son limitadas, o al menos tan limitadas como lo son los individuos, podríamos resumirlo en "así como son los individuos de una sociedad, así será su democracia" y por lo tanto sus libertades. Pero la libertad con mayúsculas, aquella que nos hace realmente libres, aquella que hace que elijas una cosa u otra, aquella que hace que hagas una cosa u otra, es, en realidad, el derecho innato a la autonomía como ser único, pero también, y en mayor medida, el derecho a la responsabilidad para con la libertad. La última libertad en el hombre es la primera y autentica libertad. Decía el célebre Psiquiatra Víctor Frank, que, ante cualquier circunstancia, el hombre siempre poseería la libertad de elegir la actitud frente a la misma. Una libertad que nace en lo profundo de uno mismo y nadie ni nada puede arrebatar. Si conquistamos esta libertad, saborearemos las demás provenientes de la democracia, y cuanto más conscientes seamos de la primera más responsables seremos de las segundas.
La libertad es entonces un sentimiento que proyectamos en nuestras acciones y conductas, que surge de nuestro interior, y depende del conocimiento que tengamos de esta libertad y de las libertades que tengan las democracias. Las circunstancias externas pugnaran la capacidad y profundidad de nuestra mas intima libertad, y la respuesta dará a entender nuestra integridad. Esta es la verdadera libertad, la que saque de nuestro fuero interno lo mejor de cada cual ante cualquier situación.
La libertad depende de las letras. Mente sana, democracia sana. Cultivar aquello que se requiere para alcanzar un nivel de libertad interna-externa solo puede realizarse a través del conocimiento, y hoy, por desgracia, se está anteponiendo, con énfasis, el cultivo del cuerpo ante el cultivo de la mente. Las colas que aparecen ante los deportivos y ante las administraciones de loterías me gustaría verlas ante las puertas de las librerías y bibliotecas del mundo. Estoy convencido que el mundo tendría otro color.
También es verdad que las libertades que se nos ofrecen en nombre de la democracia están siendo dosificadas. Si en nombre de la democracia siembran ciudades y carreteras, cielos y espacios con ojos que escudriñan todo cuanto hacemos, "por nuestra seguridad", entonces, la libertad ya no es una cuestión que tengamos que decidir nosotros, es una imposición que todos sabemos puede ser utilizada en contra de uno sin verse implicado en un evento ilegal. Quienes marquen los límites de la libertad por el bien del pueblo, ¿persiguen intereses favorecedores y humanitarios, o están involucrados en defender otros intereses que no llegamos a dilucidar?
En las penitenciarías existen cámaras de video y audio para el control de los presos. Tecnología de detección por intrusión perimetral, de movimientos y telefonías móviles. Análisis de video inteligente basado en redes neuronales, radares de seguridad terrestre. Podríamos profundizar y desarrollar cada una de las tecnologías que hacen de una cárcel un lugar seguro. Pero, la pregunta que hemos de hacernos en un mundo tutelado por la democracia y supuestamente libre es si estas tecnologías no están siendo incorporadas en el entorno ciudadano. Hagan ustedes mismos un análisis y pregúntense.
Hoy conduces por carretera y te cruzas con 80 radares, cámaras de video que te captan cuando te hurgas la nariz, enciendes un cigarrillo o te limpias los mocos. Fijos 50, móviles 20 y con un helicóptero en la nuca del vehículo otros 10. ¿Eso es libertad o control? Si cometes la mínima infracción te condenan y sancionan. Si fuéramos delincuentes, ¿estaríamos tan vigilados? No insinúo que se hayan de saltar normas de circulación, con respetarlas sería suficiente, pero este exceso en vigilancias, ¿no es algo parecido a las de una cárcel?
Entras a una ciudad y no hay calle que no esté provista de sistemas de vigilancia, no das un paso sin que no sea contado. Sistemas de detección de movimientos en estancias públicas. Tecnologías telefónicas con grabaciones a través de control satélite. Introduces la tarjeta en algún cajero y saben hasta la última enfermedad que padeciste. No es conspiración es la realidad. Compruébenlo. Analícenlo.
¿Que entendemos por libertades, por libertad democrática?
Si aumentamos de nivel nuestra integridad, la primera y última libertad, aquella que nos hace sentir seguros de verdad y que tan solo depende de nosotros, estoy convencido que este control externo en nombre de la democracia mermará hasta el extremo de desaparecer. Pero, para ello, hemos de ser conscientes que la democracia depende de las letras.

 

José Joaquín Llinares Nadal

José Joaquín Llinares Nadal

J. Joaquín Llinares Nadal

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