En el contexto político actual de España, las tensiones entre diferentes partidos han alcanzado un nuevo nivel, especialmente en las Islas Baleares. MÉS per Mallorca, un partido ecosoberanista, ha sido objeto de críticas por su reciente reunión con EH Bildu, un partido que ha sido históricamente asociado con la violencia de ETA. Este encuentro ha generado un intenso debate sobre la legitimidad de las alianzas políticas y la memoria histórica en el país.
### La Reacción del PP y Vox
La reunión entre MÉS y Bildu, que tuvo lugar el pasado miércoles, se centró en la búsqueda de una colaboración para promover la soberanía de sus respectivos pueblos y hacer frente a lo que consideran una «reacción autoritaria». Sin embargo, esta acción no ha sido bien recibida por el Partido Popular (PP) y Vox, quienes han criticado fuertemente a MÉS por asociarse con un partido que, según ellos, tiene un pasado manchado de sangre.
El PP de Baleares ha calificado este encuentro como un «pacto de la vergüenza», argumentando que MÉS debería distanciarse de Bildu debido a su historia. En sus redes sociales, el PP ha compartido imágenes que combinan fotos de los líderes de ambos partidos, insinuando que la colaboración entre ellos es inaceptable. La diputada del PP, Manuela Cañadas, fue una de las voces más críticas, acusando a MÉS de alinearse con «los terroristas que dejaron España llena de muertos y sangre».
Por su parte, el presidente de Vox en Baleares, Gabriel Le Senne, también se pronunció en contra de MÉS, defendiendo que su partido respeta la Constitución y nunca ha cometido delitos. Esta postura ha llevado a un intercambio de acusaciones entre los partidos, donde Vox ha sido señalado por su retórica extrema y su falta de sensibilidad hacia el sufrimiento de las víctimas del terrorismo.
### La Defensa de MÉS
Ante las críticas, MÉS per Mallorca ha respondido con firmeza. En un comunicado publicado en su cuenta de la red social X, el partido defendió su derecho a reunirse con Bildu, argumentando que mientras Bildu ha condenado la violencia de ETA, el PP aún no ha hecho lo mismo respecto a la dictadura franquista. MÉS ha afirmado que su compromiso con la memoria histórica es claro y que han condenado tanto la violencia de ETA como la represión franquista.
Los ecosoberanistas han señalado que el PP está tratando de desviar la atención de sus propios problemas internos y de su falta de respuesta a cuestiones históricas que aún afectan a la sociedad española. En este sentido, MÉS ha enfatizado que su objetivo es construir un futuro basado en el respeto y la colaboración entre diferentes comunidades, en lugar de perpetuar divisiones del pasado.
Este intercambio de acusaciones y defensas ha puesto de manifiesto las profundas divisiones que existen en la política española, especialmente en lo que respecta a la memoria histórica y la reconciliación. La polarización entre los partidos de derecha y los de izquierda, así como entre los nacionalistas y los unionistas, se ha intensificado en los últimos años, y este caso es solo un ejemplo más de cómo estas tensiones se manifiestan en el debate público.
La situación en Mallorca refleja un microcosmos de los desafíos más amplios que enfrenta España en su conjunto. La lucha por la soberanía, la identidad y la memoria histórica sigue siendo un tema candente que afecta no solo a la política local, sino también a la percepción de la democracia y la justicia en el país. A medida que los partidos continúan enfrentándose, la pregunta sobre cómo avanzar hacia un futuro más unido y pacífico sigue sin respuesta.