La creencia de que las mujeres realizan mejor varias cosas a la vez es una de las ideas más difundidas en entornos laborales y domésticos. Pero la evidencia científica actual desmonta esa noción. Un estudio reciente en Psychological Research revela que no hay diferencias significativas por género en habilidades cognitivas de multitarea, solo en patrones comunicativos bajo presión.
¿Existe una ventaja real de las mujeres en la multitarea?
No. El estudio evaluó a 80 jóvenes en cinco tareas simultáneas: preparar una receta ficticia, localizar teléfonos, alternar números y letras, vigilar palabras en pantalla y responder preguntas personales en voz alta. En cuatro de ellas —búsqueda, clasificación, vigilancia y ejecución de instrucciones— no hubo diferencias estadísticamente relevantes entre hombres y mujeres.
El único hallazgo diferencial: la verbalización
Cuando se activaban preguntas personales, las mujeres respondieron a 25 de 28; los hombres, a 20. Pero sus respuestas fueron igual de rápidas y complejas. La diferencia no fue de capacidad, sino de frecuencia de verbalización bajo estrés.
¿Por qué se percibe a las mujeres como más competentes en multitarea?
160 observadores evaluaron vídeos de los participantes sin saber su género ni el objetivo del estudio. Las mujeres recibieron calificaciones más altas en eficacia, implicación y sensación de control. Los hombres, en cambio, fueron calificados como más tensos y menos dueños de la situación.
El coste del silencio
La menor verbalización masculina no indicó menor procesamiento cognitivo. Pero sí afectó la percepción externa. En entornos laborales, donde la visibilidad del esfuerzo importa, ese sesgo perceptivo puede traducirse en evaluaciones injustas, brechas salariales o menor acceso a liderazgo.
¿Qué dice la neurociencia sobre la multitarea real?
Desde el conocimiento científico, no existe “la multitarea” como una destreza única. El cerebro humano no procesa tareas simultáneas: conmuta rápidamente entre ellas, con coste cognitivo comprobado. Estudios de neuroimagen muestran que cada cambio de tarea activa la corteza prefrontal dorsolateral, generando fatiga mental y errores acumulables. Esta limitación es universal, no diferencial por género.
El mito tiene consecuencias reales
La creencia de que las mujeres son “naturalmente multitarea” refuerza la sobrecarga no remunerada: 73% de las tareas de cuidado y gestión doméstica en España recaen en mujeres (INE, 2025). En el trabajo, este estereotipo justifica asignaciones desiguales de carga operativa y reduce la visibilidad del esfuerzo masculino en roles colaborativos.
¿Qué implica esto para las políticas laborales y educativas?
El marco legal español ya exige igualdad sustantiva (Ley Orgánica 3/2007). Pero las prácticas siguen guiadas por sesgos implícitos. Empresas con evaluaciones basadas en observación subjetiva —no en métricas objetivas de rendimiento— perpetúan desigualdades. La Unión Europea exige desde 2023 que los planes de igualdad incluyan formación en sesgo cognitivo y diseño de tareas basado en evidencia.
Datos Clave
- El cerebro humano no hace multitarea: conmuta entre tareas, con pérdida de eficiencia del 20–40% (American Psychological Association, 2024).
- En entornos laborales, el 68% de los líderes asocian “hablar mientras actúan” con competencia, aunque no correlacione con resultados reales (McKinsey, Informe de Gestión Inclusiva, 2025).
- Las mujeres dedican 2,6 horas diarias más que los hombres a tareas no remuneradas en la UE (Eurostat, 2025).
- El 82% de las empresas españolas no miden el impacto cognitivo de la sobrecarga multitarea en sus evaluaciones de desempeño (Observatorio de Diversidad Laboral, 2026).
El mito de la multitarea femenina no es inofensivo. Es un sesgo que distorsiona la percepción, afecta la equidad salarial y limita el diseño de entornos de trabajo basados en evidencia. Reemplazarlo por métricas objetivas y formación en neurociencia aplicada es una prioridad económica y ética inmediata.
