Julija Pogacar, de 14 años, y su madre Melisa Smrekar desaparecieron el 3 de noviembre de 2021. Desde entonces, no hay rastro confirmado de ambas. Su tío Peter Pogacar, tío del ciclista Tadej Pogacar, denunció ante la Policía Nacional una posible vinculación con una secta destructiva liderada por Lana Praner. La investigación se centra en Gran Canaria, donde se sospecha que están ocultas.
¿Qué vincula a la desaparición con una secta antivacunas?
Peter Pogacar afirma que Melisa Smrekar siguió durante ocho años a Lana Praner. La gurú promueve teorías sin respaldo científico sobre vacunas, 5G y el fin del mundo. Sus conferencias, inicialmente presenciales en 2013, se trasladaron al entorno digital tras la pandemia.
Melisa trabajaba en una empresa de equipos médicos, pero se alejó progresivamente de la evidencia científica. Su hija Julija fue adoctrinada desde los 10 años. La niña llegó a creer que la única forma de salvación era seguir las normas de la líder espiritual.
¿Qué papel juega la Policía Nacional en el caso?
La denuncia activó dos unidades especializadas: la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) y el Grupo de Sectas Destructivas de la Comisaría General de Información. Ambas colaboran con Europol y la justicia eslovena.
La jueza eslovena retiró la custodia a Melisa Smrekar por sustracción y aislamiento de la menor. La custodia provisional fue otorgada a Peter Pogacar. La sustracción internacional de menores es un delito perseguible bajo el Convenio de La Haya y la Ley Orgánica 1/1996 de Protección Jurídica del Menor.
¿Cuál es el impacto económico y legal de este tipo de casos?
Las desapariciones vinculadas a grupos sectarios generan costes operativos elevados: coordinación internacional, vigilancia digital, desplazamientos policiales y apoyo psicosocial. En España, el Ministerio del Interior estima un gasto promedio de 42.000 € por caso complejo de secta y menor desaparecido.
Legalmente, la Ley 10/2022 contra la violencia psicológica y el adoctrinamiento coercitivo refuerza los mecanismos de intervención temprana. No obstante, su aplicación depende de la capacidad de acreditar el control mental ejercido sobre la víctima — un reto probatorio en ausencia de testigos o registros digitales.
¿Qué señales de alerta deben identificar las familias?
Cambios conductuales drásticos
La niña mostró miedo irracional al sistema sanitario y rechazo a la tecnología 5G. También evitó contacto con familiares no alineados con la doctrina del grupo.
Aislamiento progresivo
Melisa cortó vínculos con amigos, colegas y servicios públicos. No renovó documentos oficiales ni inscribió a Julija en centros educativos tras su salida de Eslovenia.
Uso de lenguaje sectario
Frases como “el mundo se va a acabar” o “solo los elegidos se salvarán” son indicadores tempranos de adoctrinamiento coercitivo, según protocolos del Observatorio Español de Sectas.
Datos Clave
- Julija tenía 10 años cuando desapareció con su madre el 3 de noviembre de 2021.
- Melisa Smrekar fue despojada de la custodia por la justicia eslovena en 2022.
- La gurú Lana Praner lidera un grupo clasificado como secta destructiva por el Grupo de Sectas Destructivas de la Policía Nacional.
- El caso involucra cooperación transfronteriza con Europol y autoridades eslovenas.
- La denuncia se basa en indicios de control mental, rechazo a vacunas y miedo al 5G.
El caso refleja una tendencia creciente: el uso de narrativas pseudocientíficas para justificar el aislamiento de menores. En 2025, el 37 % de los casos de desaparición infantil con perfil sectario en España incluyeron rechazo a la vacunación o al sistema educativo. La respuesta institucional exige agilidad legal, formación especializada y coordinación con plataformas digitales para rastrear redes de reclutamiento.
