España retrasa hasta finales de 2029 o principios de 2030 el retorno de los residuos radiactivos de Vandellós I almacenados en Francia. El incendio de 1989 obligó al cierre anticipado de la central. Desde entonces, los desechos permanecen fuera del país. El almacén temporal en Tarragona, clave para su repatriación, sufre nuevos retrasos técnicos, administrativos y contractuales.
¿Por qué se retrasa el retorno de los residuos nucleares de Vandellós I?
El proyecto del almacén temporal de residuos radiactivos en Vandellós I depende de una licitación pública que no se abrirá hasta la segunda mitad de 2027. Eso implica un año de retraso frente al calendario original. Los trabajos de construcción y las pruebas de seguridad requerirán 18 meses adicionales. Así, la operatividad real de la instalación se desplaza más allá de 2027.
El papel del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN)
El CSN ya ha emitido su autorización de ejecución y montaje, pero la fase de contratación sigue pendiente. Sin licitación, no hay adjudicación. Sin adjudicación, no hay inicio de obra. El CSN no puede acelerar procesos administrativos externos a su competencia.
¿Qué dice el marco legal sobre el retorno de residuos nucleares?
El acuerdo bilateral con Francia exige que los residuos sean repatriados antes del 31 de diciembre de 2031. El nuevo plazo —finales de 2029 o principios de 2030— aún respeta ese límite. Sin embargo, el retraso acumulado alcanza dos décadas respecto al primer cronograma previsto tras el cierre de la planta.
La Ley 25/1964 y la Ley 21/2013
La gestión de residuos radiactivos en España se rige por la Ley 21/2013 de evaluación ambiental, que exige declaración de impacto ambiental previa. También aplica la Ley 25/1964 de energía nuclear, actualizada por el Real Decreto 1836/1999. Estas normas imponen controles estrictos en diseño, construcción y operación del almacén temporal.
¿Cuál es el impacto económico del retraso?
Mantener los residuos en Francia tiene un coste anual estimado de 3,2 millones de euros, según cálculos oficiales de Enresa. El retraso acumulado desde 2007 implica un sobrecoste superior a los 45 millones de euros. Además, se dilatan inversiones en infraestructura local y se frena el desarrollo del Plan General de Residuos Radiactivos (PGRR).
El rol de Enresa y la financiación del fondo nuclear
Enresa gestiona el Fondo para la Gestión de Residuos Radiactivos, alimentado por aportaciones de las centrales nucleares. El retraso afecta la planificación financiera del fondo y complica la asignación de recursos a otros proyectos, como el almacén geológico profundo (AGP).
¿Qué implica el retraso para la seguridad y la transparencia pública?
Los residuos están almacenados de forma segura en Francia, pero su permanencia fuera del territorio español genera desconfianza ciudadana. El retraso en el almacén temporal de Vandellós I alimenta críticas sobre la capacidad institucional de gestión nuclear. Además, la falta de claridad en los plazos afecta la credibilidad del modelo de responsabilidad extendida del productor.
Datos Clave
- El incendio de Vandellós I en 1989 fue el accidente nuclear más grave de la historia de España.
- Los residuos radiactivos fueron enviados a Francia tras el cierre y permanecen allí desde 1990.
- El nuevo almacén temporal requiere autorización del CSN y declaración de impacto ambiental.
- La licitación pública se pospone a la segunda mitad de 2027, con construcción de 18 meses.
- El retorno está ahora previsto para finales de 2029 o principios de 2030, dentro del plazo legal de 2031.
- El coste acumulado del almacenamiento en Francia supera los 45 millones de euros.
- El proyecto forma parte del Plan General de Residuos Radiactivos (PGRR) 2022–2031.
El retraso no compromete la seguridad inmediata, pero sí la coherencia del ciclo de gestión nuclear español. La repatriación es un deber legal, ético y técnico. Su demora refleja desafíos estructurales en planificación, coordinación interadministrativa y ejecución industrial. La sociedad exige transparencia, plazos realistas y responsabilidad técnica comprobable.
