El 5 de marzo se conmemora el Día Internacional de Concienciación sobre el Trastorno de Identidad Disociativo (TID), un trastorno mental que afecta a aproximadamente el 1,2% de la población mundial. A pesar de su prevalencia, el TID sigue siendo un tema rodeado de confusión y estigmas, en gran parte debido a la representación errónea en los medios de comunicación y la falta de información adecuada. Sergi March, un divulgador especializado en salud mental y persona diagnosticada con TID, comparte su experiencia y conocimientos para ayudar a desmitificar este trastorno y fomentar una mayor comprensión en la sociedad.
El TID se desarrolla generalmente en la infancia, entre los 4 y los 16 años, como respuesta a traumas graves y prolongados, como el abuso sexual o la violencia intrafamiliar. Sergi explica que, en su caso, el diagnóstico reveló la existencia de 14 identidades adultas y tres infantiles. A menudo, la percepción pública del TID se confunde con la idea de ‘personalidad múltiple’, un término que no refleja con precisión la complejidad del trastorno. «No se trata de un cambio de personalidad, sino de un cambio de identidad», aclara Sergi, enfatizando que las identidades disociativas no son inherentemente violentas, como a menudo se retrata en el cine y la literatura.
### La Importancia de la Detección Temprana
Uno de los aspectos más críticos que Sergi destaca es la importancia de la detección temprana del TID. En su caso, no fue hasta los 40 años que recibió un diagnóstico adecuado, lo que complicó su situación. «No es lo mismo ser diagnosticado a los 20 que a los 40», señala, explicando que un diagnóstico tardío puede resultar en la creación de más identidades y en complicaciones adicionales, como la amnesia disociativa. Cuando una nueva identidad surge, esta no tiene acceso a los recuerdos de las identidades anteriores, lo que puede dificultar la vida cotidiana.
Sergi comparte que experimenta disociaciones varias veces a la semana, que pueden durar entre una y cuatro horas. Durante estos episodios, otra identidad toma el control, y él no tiene memoria de lo que ocurre. Esto puede generar desafíos significativos en su vida diaria, como la dificultad para mantener un trabajo con horarios fijos o seguir conversaciones familiares. «Mi hija tiene 11 años y a veces no entiende lo que me pasa. Cuando me dice ‘vamos al sitio de siempre’, para mí, el ‘siempre’ es complicado», explica.
El camino hacia un diagnóstico correcto no fue sencillo para Sergi. Antes de recibir el diagnóstico de TID, fue etiquetado erróneamente con otros trastornos, como amnesia por estrés o trastorno límite de la personalidad. Esta confusión es común, ya que muchas personas con TID también pueden experimentar síntomas que se asemejan a los de la esquizofrenia, como escuchar voces. Sin embargo, Sergi aclara que estas voces son en realidad intentos de comunicación entre sus diferentes identidades, lo que complica aún más el proceso de diagnóstico.
### El Rol del Entorno y la Terapia
El tratamiento del TID se centra principalmente en la terapia, ya que no existe una medicación específica para el trastorno. Sergi menciona que toma paroxetina y diazepam para ayudar a manejar su ansiedad y los flashbacks que a menudo experimenta. Sin embargo, el apoyo del entorno también es crucial. «Cuando recibes un diagnóstico, piensas que todos van a entender, pero no siempre es así. Algunas personas invalidan o niegan tu experiencia, lo que puede ser retraumatizante», comenta.
Sergi enfatiza la importancia de que tanto la persona diagnosticada como su entorno busquen información veraz sobre el TID. Para aquellos que padecen el trastorno, recomienda encontrar un psicólogo especializado. A su vez, aconseja a los familiares y amigos que escuchen, validen y aprendan sobre el trastorno para poder ofrecer un apoyo efectivo. «Sentirse solo en este proceso es muy complicado», añade.
Un aspecto positivo en la vida de Sergi es el apoyo de su pareja, Xandra, quien asiste a las sesiones de terapia con él y ha hecho un esfuerzo considerable por entender su situación. «Tengo la suerte de tener a alguien que conoce a todas mis identidades mejor que yo», expresa con gratitud. Este tipo de apoyo puede marcar una gran diferencia en la vida de quienes viven con TID, ayudando a reducir el estigma y promoviendo una mayor aceptación.
Sergi March continúa su labor divulgativa con la esperanza de que el TID sea menos desconocido y que quienes lo padecen no tengan que enfrentar, además de su trauma, el peso del estigma social. Su mensaje es claro: la comprensión y la empatía son fundamentales para ayudar a quienes viven con este trastorno a llevar una vida más plena y menos solitaria.
