El fallecimiento de Ricard Pérez Casado, exalcalde de València, a los 80 años, marca el final de una era en la política valenciana. Su trayectoria, marcada por la transformación de la ciudad durante la Transición, lo convierte en una figura clave en la historia reciente de la Comunitat Valenciana. Nacido en octubre de 1945 en València, Pérez Casado se destacó desde joven por su compromiso político, participando en la fundación del Partido Socialista Valenciano en 1964 y militando en diversas organizaciones políticas a lo largo de su vida.
La carrera política de Pérez Casado comenzó a tomar forma en un contexto de cambio social y político en España. Tras completar su educación en la Escuela Nacional de Niños de Náquera y el Instituto Juan de Ribera de Xàtiva, se trasladó a Barcelona para estudiar Económicas, donde se involucró en el activismo político de la época. Su formación académica continuó en la Universidad Complutense de Madrid, donde se licenció en Ciencias Políticas y Sociología en 1976, justo en el momento en que la Transición española comenzaba a tomar impulso.
### Ascenso a la Alcaldía de València
Pérez Casado se convirtió en alcalde de València en 1979, un cargo que asumió tras una serie de circunstancias inesperadas. Inicialmente, ocupó el puesto 32 en la lista electoral del PSPV-PSOE, lo que hacía casi imposible su elección. Sin embargo, su ascenso a la segunda posición en la lista le permitió convertirse en concejal. En las elecciones municipales de ese año, los socialistas quedaron en segundo lugar, pero tras la destitución del alcalde Fernando Martínez Castellano, Pérez Casado fue elegido para liderar la ciudad.
Durante su mandato, que se extendió hasta 1988, Pérez Casado se destacó por su capacidad para gestionar y transformar València. Su liderazgo se caracterizó por la implementación de políticas que buscaban modernizar la infraestructura de la ciudad y mejorar la calidad de vida de sus habitantes. En las elecciones de 1983, logró una mayoría absoluta, lo que le permitió continuar con su agenda de reformas. Sin embargo, su relación con el partido se deterioró, lo que llevó a su dimisión en 1988, marcando el fin de su etapa como alcalde.
### Un Legado Más Allá de la Política
Tras dejar la Alcaldía, Pérez Casado se alejó de la política activa y se dedicó al sector privado, donde trabajó como asesor empresarial y ocupó el cargo de vicepresidente segundo de Bancaja. Su experiencia en el ámbito político no terminó ahí; en 1996, fue designado administrador de la Unión Europea para supervisar las elecciones municipales en Móstar, Bosnia-Herzegovina, un papel que le valió reconocimiento internacional.
En el año 2000, regresó a la política como diputado en el Congreso, donde representó a los socialistas de Valencia. Su carrera continuó en Cataluña, donde fue nombrado presidente del Institut Europeu de la Mediterrània, una entidad dedicada al análisis de los asuntos que afectan a la región mediterránea. Su último cargo relevante fue como comisionado del Gobierno de España en el Consorcio Valencia 2007, donde gestionó las actividades relacionadas con la Copa América de Vela, un evento que marcó un hito en la ciudad.
A lo largo de su vida, Pérez Casado también se dedicó a la escritura, publicando varias obras que reflejan su visión sobre la política y la sociedad. Entre sus libros destacan «Las desigualdades mediterráneas, reto del siglo XXI» y «Viaje de ida. Memorias políticas 1977-2007», donde comparte sus experiencias y reflexiones sobre su trayectoria política y los desafíos que enfrentó.
El legado de Ricard Pérez Casado es indiscutible. Su papel en la transformación de València durante la Transición y su compromiso con el desarrollo de la ciudad lo convierten en una figura emblemática de la política valenciana. Su fallecimiento deja un vacío en la historia reciente de la Comunitat Valenciana, recordándonos la importancia de líderes que han trabajado por el bienestar de sus ciudadanos y la modernización de sus ciudades. Su vida y obra seguirán siendo un referente para futuras generaciones de políticos y ciudadanos comprometidos con el progreso social y político de la región.
